Kunihiko Ikuhara: Sarazanmai después del Terremoto

sarazanmai

Había una vez un joven de 14 años llamado Kunihiko Ikuhara quien estaba enamorado de una chica. Un día se armó de valor y confesó su amor, pero fue rechazado, sin embargo, el joven Ikuhara no podía rendirse, dice él, al salir de la escuela, la siguió en secreto, y todo continuó así hasta encontrarse con un platillo volador que le dijo deja de actuar como un stalker… sí vives tu vida heroicamente y con estilo… un día crecerás para dirigir un anime sobre chicas revolucionando varias cosas.

Chicas revolucionando varias cosas

Y pasó el tiempo, primero dirigió Sailor Moon (1992) y después fue Shoujo Kakumei Utena (1997), un anime sobre cosas eternas, brillantes, milagrosas y revolucionarias, inspirada en Berusaiyu no Bara, con dilemas de Herman Hesse y el fantasmagórico grupo musical J.A. Seazer, quienes alguna vez colaboraron con la tropa teatral del excéntrico Shūji Terayama.

Shoujo Kakumei Utena trata sobre Utena Tenjou, una niña que tras la muerte de sus padres tiene un encuentro con un joven y apuesto príncipe montado sobre un corcel blanco. El príncipe aparta las lagrimas de los ojos de Utena, la envuelve en una fragancia de rosas y le obsequia palabras llenas de nobleza y esperanza, un anillo de compromiso sella la promesa de un reencuentro. Esta reunión causa una impresión muy fuerte en Utena, ella misma procede a convertirse en un príncipe y emprende una odisea en búsqueda de la figura que la inspiró a vivir heroicamente.

El año en que Tokio se detuvo

Yo conocí a Ikuhara a través de Mawaru Penguindrum (2012), su tercer magnus opus tras una década de ausencia, un año después del Terremoto Tohoku. Una historia menos cohesiva que Shoujo Kakumei Utena, prepara un discurso entre los elegidos y los no elegidos, la familia como maldición o bendición, un combate cósmico entre el hábito y la novedad, un universo gris que obliga a sus protagonistas (la familia Takakura) a renunciar al cinismo y trascender más allá de sus estrategias de autopreservación, situado en un Japón muy parecido al nuestro, donde los pingüinos son una alegoría de un mundo congelado y los trenes un simulacro de las fuerzas del destino.

El epicentro temporal de Mawaru Penguindrum se ubica en 1995, año del Terremoto Kobe. Año de los ataques de Gas de Sarin, perpetrados por el culto Aum Shinrikyo. El año cuando Tokio se detuvo, la fractura se extiende hacía lo profundo del subsuelo japones, hacía los limites del subconsciente, una cizalla que establece una frontera, entre un pasado lleno de promesas y visiones de un futuro incierto. Dos décadas más tarde, la parálisis y el terror siguen latentes. Dicen los fantasmas son asociados a la electricidad, esto se cumple en Penguindrum, donde las apariciones y las maldiciones son una realidad para la familia Takakura, el mundo congelado, ¿acaso se volvió tan frío por estos encuentros con el más allá?

Esta polaridad permea la visión de Ikuhara:

I saw a certain horror movie when I was in middle school. There was a secret mortuary in an underground chamber, and the dead were electronically transmitted (!), still in their coffins, to the “other world”, where they were forced into slavery.

The movie’s story was utterly absurd, but the division of the world into opposite poles of “living” and “dead” felt real to me, somehow.

Our world has been spoken of in bipolar fashion for ages.

In my student days, there was a popular book that compared the “affluent” with the “non-affluent”, and sorted everything into categories called “loaded” and “broke.” It was the bubble era, and the aim of the book was probably to get a laugh by saying “They call us wealthy, but our lifestyle’s practically in the trash can!”

But for some reason, I couldn’t laugh.

Years later, the phrase “the winning side” was popular in the media. I thought it was horrid. And sure enough, people started using the opposite phrase “the losing side” as a masochistic joke. I still couldn’t laugh, though.

One day, a girl I saw on TV said, “There are only two types of people in this world: the ones who are chosen and the ones who aren’t chosen.”

That gave me a start.

“To not be chosen is to die”, said the girl.

I decided to try my hand at that.

The Black Rose arc.

Sarazanmai y Super Rana Salva a Tokio

Lo que yo espero de usted, señor Katagiri, es que comparta su valor conmigo. Que me apoye de corazón, como amigo. ¿Me comprende?

Rana, Super Rana Salva a Tokio

En el episodio 9 Mawaru Penguindrum se hace una referencia al cuento de Haruki Murakami, Super Rana Salva a Tokio. En el cuento, tras el terremoto de Kobe, una rana tamaño persona visita la casa de un hombre de ventas llamado Katagiri y solicita su ayuda para detener a Gusano, un bicho monstruoso usualmente dormido bajo el subterráneo de Tokio que acaba de despertar de un largo sueño debido a la negatividad colectiva y de ignorarlo causará un segundo terremoto de mayor magnitud.

Rana le confiesa a Katagiri que Gusano no es tan diferente de ella, no son enemigos, sólo cosas que coinciden en existir. Rana necesita el apoyo de una persona cotidiana como Katagiri, sólo él quizás por su mundanidad o falta de prejuicios, puede proyectar sobre ella una luz que alumbre su descenso hacía la oscura madriguera de Gusano.

Gusano es similar a un yökai conocido como Namazu, un bagre colosal que duerme en el subsuelo y ocasionalmente despierta para provocar terremotos. Se le atribuye como un agente del cambio, un redistribuidor de riquezas.

Namazu-e_-_Kashima_absent-minded

El namazu me provoca un sentimiento cercano al terror. Es un encuentro con lo inhumano. Japón es el epicentro de las bombas atómicas Fatman y Little Boy. Al escribir esta entrada siento lucró con la desgracia de alguien más. Los desastres naturales como ventanas al inconsciente, esta dimensionalidad me interesa. Desde luego, una bomba nuclear no es un desastre natural por excelencia, aunque siento es demasiado importante recordarlo. En esencia es muy cercano a Gusano, pues representa la sombra más grande jamás proyectada sobre la humanidad. Somos cosas que coincidimos en existir dice Rana.

Ikuhara menciona que tras el Terremoto Tohoku ocurrió un cambio de paradigmas, los jovenes ya no quieren automoviles, pero algo más. Sarazanmai afronta esta pregunta.

” The keyword for unlocking this age of too many connections, is “desire”. “This word “desire”, lying beyond connections, was floating around in my head.” In about 2012 in a certain book, “Today’s young people don’t want cars, boyfriends and girlfriends. There is no desire for young people today.” thats the theory I read. I tweeted, “Young people today have no desires. I wonder if that’s true?” and received a lot of comments. “

Some tweets said, “We [young people] too have desires”. From then on, I became interested in what exactly modern desire is. In my opinion, the 2011 east Japan earthquake disaster in 2011, regardless of if you were young or not, that was when Japanese people at the same time had the experience of losing their materialistic desires. I had no choice but to think of the ruthlessness of living and where life is going to.There’s great stories like the era change while the last emperor is still alive, and the Tokyo olympics, but despite that the the transience of life continues to cling to us. Under such circumstances, what is the desire that still exists? What are the “connections” and “desires” of Kazuki et al?”

“Because I like “boxes”, I often use them as a motif. As a symbol of consumer society I also like cardboard boxes, I’m interested in their image of “hiding”. In this world, what does it mean….There are a lot of things that exist but they do not exist. The most extreme thing is “death”. When I was little、I could see death. When people died, funerals would be held at their own houses. People who died on the road, it wasnt uncommon. But now when funerals happen, people die at hospital. “

“Although life and death should be parallel, only death is hidden in a box. But I think I should live together with something I don’t want to see, and I should keep watching. I think with the thing I don’t want to see, I should live together with it, and I should keep watching it.”

El canvas de Sarazanmai está pintado con colores del antiguo y nuevo Japón. El río Sumida contiene un cauce interno y secreto que arrastra a personas, tiendas, edificios, hacía el olvido. Algunos persisten, otros se desvanecen remplazados por lo nuevo. Encima el puente Asakusa conecta los ayeres con los mañanas, los habitantes caminan indiferentes ante los cambios. En este circulo de transformación coexisten estatuas de kappas y rascacielos como el Sky Tree, en ocasiones en oposición, como avatares de fuerzas cósmicas, o caras contrarias de una sola moneda.

En Sarazanmai los platos son importantes. En el folclore japones, sobre la cabeza del kappa siempre hay un plato lleno de agua, sí no está húmedo el kappa se deshidratara. Así el cosmos en Sarazanmai reposa sobre una pila de platos, uno apilado encima del otro, lineas contiguas en reminiscencia del símbolo wi-fi, estamos conectados, dentro del circulo, con un principio y con un final.

Este plato o moneda con dos caras opuestas representa el mundo que comparten los protagonistas de Sarazanmai: Kazuki, Töi, Enta, quienes desean preservar aquello que consideran preciado. Sus conexiones y/o la imagen de si mismos, un status quo. Al ser elegidos por Keppi, un príncipe kappa, se les presenta una oportunidad de cambio, les ofrece una esperanza, les cumplirá un deseo a cambio de socorrerlo en su conflicto contra el Imperio Nutria.

Keppi convierte a los niños en kappas y en una imagen similar a Super Rana Salva a Tokio, guía al trio hacía el Reino de los Deseos, ubicado debajo del puente Asakusa, donde deben enfrentar monstruos, versiones distorsionadas de sí mismos, llamados kappa-zombies, cuya base son los no elegidos de la sociedad, aquellos individuos sin conexiones, sin principio y tampoco final.

El puente hacía el mañana contiene la esperanza y la desesperanza. Conectar con alguien más revela dos rostros, conectar implica destruir el status quo. De repente nuestros monstruos se vuelven visibles. No somos tan diferentes de Gusano, no tenemos principio, no tenemos final, no tenemos conexiones, entonces nos colocamos fuera del circulo de la humanidad, nos adherimos a un deseo de aniquilación.

Contra todo pronóstico, el Señor Katagiri está ahí para apoyar a Rana en su encuentro con Gusano. Un reconocimiento entre individuos. Un convivio entre la luz y la oscuridad. Todos los colores del arco-iris. En una entrevista Ikuhara remarcó que el poder para revolucionar el mundo radica en la imaginación, la capacidad de imaginar un mejor futuro.

He aprendido que el pasado también tiene un futuro, puede cambiar. Así la imaginación puede redimir el pasado, el presente y el futuro. Sí hay un reconocimiento y le damos la oportunidad de expresarse y tenderle una mano, así como el Señor Katagiri le tendió una mano a Rana. Tal vez seamos capaces de evitar un nuevo terremoto.

Postscript: Quiero conectar pero…

“Es algo muy extraño. Me refiero a los terremotos. Estamos firmemente convencidos de que, bajo nuestros pies, la Tierra es algo firme, sólido, inamovible. Incluso decimos ‘tener los pies sobre la tierra’. Sin embargo, un día de repente nos damos cuenta de que no es así. La tierra y las rocas, que se suponían sólidas, se agitan en todas direcciones como un líquido. Eso es lo que he oído en las noticias de la televisión”.

Después del terremoto, Haruki Murakami

Cuando escribí esta entrada nunca esperé vivir un terremoto a escala mundial. Este terremoto tiene una cualidad distinta.

Retome la pregunta de Ikuhara, sobre el deseo de la generación actual. El deseo de conectar se volvió más intimo y más secreto. En un mundo congelado donde conectar tal vez destruye el status quo ¿Cuál es el significado de conectar? ¿Dónde comenzamos y dónde terminamos?

La crisis transcurre en muchos niveles. El futuro contiene la esperanza y la desesperanza. En esta tensión, en este vacío, puede surgir el significado. Es un comienzo ¿Qué futuro deseamos para nosotros?

En ocasiones, también contemplo el abismo. Creo que las certezas son tóxicas sí son llevadas a su conclusión lógica. Veasé la.bomba atómica. Esta seguridad puede ser terreno fertil para cultos religiosos como Aum Shinrikyo. En Sarazanmai, aquellos alienados de la sociedad, sin principio, sin final, sin conexiones terminaban volviendose kappa-zombies. Bueno, siento esto está ocurriendo a gran escala, todo por mantener el silencio.

Este silencio lo interpreto como una especie de miedo u odio propio, es un sentimiento que devora por dentro, hay una compensación a través del agrandamiento del ego, es un nido para el narcisismo, un circuito cerrado. Todo está bien, puedes seguir adelante, en solidaridad, no preguntes, no necesitas a los demás, vives en una caja, este es el Fin del Mundo, eres feliz aquí, no hay nada más allá, hay mucho que perder, no abandones el castillo de la eternidad, rompe el cascaron del mundo, confía en ti mismo.

Somos poseídos para preservar un status quo, mantener una narrativa construida por nosotros mismos o impulsada por los demás, portamos máscaras, nos escondemos dentro de cajas. Nos osificamos en el sístema binario, parece que sólo hay dos respuestas: vives o mueres.

Aunque áquel que es listo intuye hay una infinitud de vías alternativas, no todo corre en el espectro de bien – mal, vida – muerte, sino que el sístema se complica, hay fractalidad inherente, además estamos hablando de esencias, en el discurso de campos energéticos.

Es difícil percibirse dentro del circulo, reconocer que cada quien tiene un principio y tiene un final, distinguir esa esencia. Y tal vez no estamos tan solos, tenemos conexiones. Nuestra pequeña gran historia. Como estrellas dentro de un asterismo o una constelación de significados, sostenida apenas por una vaga intuición.

No puedo abandonar el deseo de conectar. Anhelo conectar pero… hay muchas razones por las cuales… es importante sostener esa tensión. Este es el plato que sostengo. Puede que este roto, pero lo sostendré con decisión, para conectar cada fragmento, mis manos son los puntos de unión.

Adamastor y Las Ciudades Invisibles

En la primavera del año pasado, cuando todo era àzul y verde, me encontré con Adamastor. Él es un dios ultramarino que Vasco de Gama encuentra en Cabo Buena Esperanza (también referido como Cabo Tormentas). Escribe Luis de Camôes en Os Lusiadas, Adamastor sólo dejaría al marinero pasar su lecho sí escuchaba con oído atento a su historia. Bien, escuchemos.

En una ocasión leí un articulo muy particular de Wolfgang Berger, donde se refería al paleoceanografo como historiador del océano. Esta observación resonó conmigo, pues su estilo tal vez asomaba el genio de un cuentista. Luego pensé en esas cavernas tapizadas de pinturas color ocre de caballos galopantes, en las memorias de relampagos y centellas capturadas en piedra, las rocas cobijadas por gruesas mantas glaciares, la despedida abrupta de los hexacorales, cuantos amaneceres y atardeceres no han acontecido las montañas, las selvas del Sahara, la corta duración de nuestra vida. El tiempo profundo me provocò maravilla. Escuchaba la historia sollozante de Adamastor, quien con preciso detalle y asombrosa libertad relataba como el mar tenía sus delineaciones y proporciones tras sus profundidades.

Este es el origen de las Adamastorias (adamastor + historias). Sí la historia de la Tierra y del Océano fuera vista a través del monoculo de las Mil y Una Noches. Cada fósil una voz ùnica cuya nota se tornó cicatríz impresa en piedra.

Tal vez un precursor fue el cuento Breve Curso de Oceanografía de Julio Cortazar.

J. R R. Tolkien dice en su ensayo On Fairy Stories que la prehistoría posee un brillo característico de hada, esto es siempre hay lugar para renovarse en maravilla, promete una redención, algo se asoma en el horizonte. También menciona uno de los deseos del ser humano es sondear tiempo y espacio e interactuar con sus habitantes. Pienso todo esto es posible bajo esta concepción de tiempo profundo.

Italo Calvino en Las Ciudades Invisibles retrata una ventana donde el lector puede navegar y pasear por ciudadelas fantásticas, cada ciudad tiene su peculiaridad y el lector participa en la construcción, pues invitan a la imaginación, de repente el lector es un viajero quien halla ríos en desiertos y vislumbra detalles nunca descubiertos.

Sí cada fósil de diatomea fuese una ciudad. Y pudieses atravesar sus puertas. Hacía otros océanos. Cuando el agua era clara y no turbìa, y tal vez las tormentas más serenas. Y al caer una hoja la sostuvieses y sorpresa, una posada para arañas y en una barba de ballena hallarás la primera harpa. El esqueleto de un foraminifero una catedral, la concha de un rudista un laberinto y las calles de esa ciudad inmortalizadas en caliza, los caminos conducen a los palacios del coral, y en el trono duerme príncipe Asterión. Esta es la esencia de las Adamastorias.

Después en el libro de Donna Haraway Staying with the Trouble descubriría la idea de worlding y SF (string figures, speculative fiction, science fabulation, etc). Worlding o en español mundear gira entorno a tejer historias, construir mundos, mundos encuentran mundos, océanos encuentran océanos, un acto de jugar, una exploración antes que una expresión, la trayectoria es una de esperanza y tal vez maravilla. Ahora veo porque Adamastor era guardían del Cabo Buena Esperanza.

En un punto este blog se llamó Las Adamastorias. En un punto quería expresar antes que explorar. En cierta manera quería osificar este lugar, utilizaría la historia de la Tierra para tejer historias sobre el tiempo profundo en un acto de divulgación cientifíca.

Ahora pienso un poco diferente, colocar el blog bajo la caja de Las Adamastorias no le hace ningún favor. Creo el flujo de información en el campo de la historia de los océanos es muy rapido, grueso y la narrativa muy rigurosa. El discurso está en ser tomado muy enserio. Es mi deseo ser critíco sobre los paradigmas bajo los cuales escribo. Mantener una imagen de aquí escribimos sobre cosas serias y sobre un sólo tema es un modelo muy extractivo.

Tengo la intuición que Adamastor desearía ser escuchado por genuina curiosidad antes que por necesidad o deber de los marineros Por lo tanto el titulo Las Adamastorias sí bien la intención es buena, la metafora se ha vuelto limitante.

Pero no quiero olvidar mi encuentro inicial. Y mi relación con las Adamastorias es algo que todavía deseo explorar, no como acto de expresión, pero una relación más intima con el mar y mis antepasados fosilizados. Así que escribir esta entrada ha sido necesario, para aclarar estos sentimientos encontrados. En el sentido de Staying with the trouble es una tensión que debe sostenerse. Y quien sabe, algùn día podre volver a maravillarme.

Sin mar no hay maravilla.

Algo que no quiero olvidar

My first time at the Louvre was no big deal

For I’d long since met my very own Mona Lisa

One Last Kiss, Utada Hikaru

El eco de un gran recuerdo, bravías almas que desafían su destino, los veranos han sido vencidos por las ventiscas del invierno, aquellos quienes aún ríen, los niños sueñan despiertos, a bordo del increíble ferrocarril galáctico, aquí la vida es un sueño, mientras atraviesan los cielos, ellos celebran su reencuentro, los valientes que rompieron la maldición, aquellos quienes nunca abandonaron el amor.

Una Noche en el Ferrocarril Galáctico

Mi primer blog se llamó Una Noche en el Ferrocarril Galáctico, en nombre de la novela escrita por Kenji Miyazawa. Relata la aventura de Giovanni y Campanella quienes abordan un tren fantástico que recorre la Vía Láctea. El ferrocarril transporta las almas difuntas al otro mundo. Desde luego, al final hay una despedida, jamás nos volveremos a encontrar ¿no es verdad?

Las manzanas son la recompensa para aquellos quienes no abandonaron al amor: es el fruto que es premio y castigo, la vida implica la pérdida y la cooperación. Cada uno, Giovanni y Campanella, recibe una manzana redonda, cada cascara revela una cascara más profunda, un mundo más íntimo, así la Tierra parece ser redonda, más allá de una despedida, la consolación de las estrellas es una realineación de las constelaciones, la resignificación de los asterismos, un reencuentro contra todo pronostico, dicen todas las estrellas en el cielo son amigos, la vida es el boleto al tranvía que permite un reencuentro, momento a momento.

Everybody Finds Love in the End

Después intente comenzar de nuevo en Everybody Finds Love in the End, inspirado en el sencillo Sakura Nagashi (Flujo de flores de cerezo) de Utada Hikaru que acompañó a la película Rebuild of Evangelion 3.0: You Can (Not) Redo. Habla de cosas importantes, tal vez del misterio de la vida, dice no apartaré la mirada, sí al final hay amor.

Pensé era adecuado comenzar desde aquí, en el corazón de un mundo que se desmorona.

Aparece la imagen de un cúmulo de arena, el polvo escurre entre tus dedos, delicado, a voluntad del viento, pesa cada vez menos, poco a poco. Piensa en los petalos de cerezo caer.

Creo ser especulativos, al menos como primer paso a una subsecuente maravilla, es importante. Jugar, un reencuentro con el mundo, en palabras de J. R. R. Tolkien: eu-catástrofe. ¿A dónde se va el polvo de las estrellas? No apartaré la mirada, sí al final hay amor.

Pienso en Nausicaä en el Valle del Viento, en la raza de gigantes guerreros cuyas pisadas trajeron ruina y desolación. Pero en el desierto de sus huellas, nace un bosque espeso, en sus comisuras habitan curiosos insectos, cuyos chirridos esconden ecos, voces.

One Last Kiss

La rotura que mencioné antes, los petalos del cerezo, la arena que resbala, siento esta rotura no es una vitrina de vidrio, no es cristal, esta rotura apetece a otra clase de roto, como aire roto o respiraciones pausadas (inspirado en el concepto de kintsugi y Cuentos de Terramar de Ursula K. Leguin), panspermía, el cambio en la dirección del viento, los pétalos son vagabundos, el cerezo hace un vals solemne, las sombras figuran nuevas luces, incluso sí fuera una amatista, las superficies desnudas revelan prismas brillantes, caleidoscopeos del alma de las piedras, no apartaré la mirada sí al final hay amor, algo que no quiero olvidar, incluso sí jamás nos volveremos a encontrar. Una resignificación de las constelaciones, el nacimiento y la muerte de asterismos, estaciones evanescentes, momento a momento, todas las estrellas en el cielo son amigos, un reencuentro, eu-catástrofe.

Tengo la sensación el titulo de este blog obedece este sentimiento, algo que no quiero olvidar es un encuentro con el otro, y entre ambos hay una especie de coherencia, es una encrucijada, momento y momento, momento a momento, son los insectos que reposan sobre una hoja, una apreciación aprehensiva, entre similar y entre diferencia, un suave caminar por los arrecifes y la espuma de las olas, el rechazo del coral y las caricias del mar, el viento te golpea, como sí tu corazón y su corazón se encontraran y palpitaran.

Ursula K. LeGuin, Dragones y Terramar

Es posible andar sin sentir; es posible oír sin escuchar; es posible mirar sin ver.

En alguna ocasión cité a Ursula K. LeGuin quien decía algo así: muchas veces aquellos quienes no creen en dragones, son devorados por ellos. Desde adentro.

En los mapas antiguos la leyenda – aquí viven dragones – era impresa encíma de aquellos mares considerados abominables por los marineros.

Este sentimiento acarrea mi lectura de LeGuin. Ella se atrevió a explorar esas aguas oscuras. Ella me compartió la frase – sólo en el silencio nacen las palabras – y esto resonó en mi. Pues era un pequeño heliogábalo con adversión a la oscuridad. Pero sólo en la oscuridad pueden brillar las estrellas.

Hasta el momento he leído los cuatro primeros libros de Terramar, de cada uno derivo una experiencia muy diferente.

El primer libro, Un mago en Terramar me inspiró a explorar el concepto de la sombra de Carl Gustav Jung. Trata sobre Ged, un mago que transgrede un tabú. Comete nigromancia, desde otro mundo una sombra aparece e intenta matarlo. Ged sobrevive, con cicatrices en el rostro, su confidencia destruída y sí bien la sombra se ha alejado, algún día regresará a matarlo. Eventualmente Ged decide confrontar a la sombra, inicia una cacería, por archipielagos y estrechos peligrosos, en la frontera donde se diluyen valentía y miedo. Ged se reune. Vuelve a ser alguien completo.

Una de las inspiraciones de Ursula K. LeGuin es el Tao Te Ching: toda luz proyecta una sombra, toda acción trae algo al mundo, no animal ni humano, pero una sombra, cada acto es un contrato. Nuestra existencia acarrea muchos contratos, contratos no consagrados en plenitud pero cuyo poder todavía es latente, es necesario tener responsabilidad.

Antes de leer a LeGuin mi vida obedecía la búsqueda, adquisición y permanencía de poder. Esta hambre espiritual impregna el relato de las manos de la serpiente:

En la lejana China, una leyenda habla de cuatro sirvientes que competían para decidir quién bebería la última copa de vino, las reglas dictaban que aquel sirviente que dibujará primero una serpiente, sería el ganador. Y sucedió uno de ellos acabo de dibujar y sostuvo la copa. Pero como vio que ninguno de sus compañeros era próximo a terminar sus retratos, quizás en acto de burla le dibujo patas a esta serpiente. – ¡Eres un bruto! – exclamó el segundo sirviente en finalizar su dibujo – ¡Las serpientes no tienen patas! – y de sus manos arrebató la copa de vino y la bebió toda de un sólo sorbo.

Cierto escritor decía sí la serpiente tenía extremidades, el boceto podía desarrollarse, agregas cuernos y alas de murciélago, entonces podía trascender, volverse un género fantástico: un dragón.

Donna Haraway dice importa mucho cuales pensamientos piensan pensamientos, cuales historias cuentan historias, cuales ideas idean ideas, etc. Esta interpretación transcendental del dragón resonó conmigo, me decía el fin justifica los medios, había encontrado la entrada por así decirlo a la Tierra Hueca. Pero los dragones de LeGuin son muy diferentes de está idea del dragón. Diría los dragones de LeGuin no son una negación pero una aceptación de los poderes del mundo (el dragón esta compuesto por diferentes partes de diferentes animales).

En La orilla más lejana, Ursula revela pistas sobre la verdadera naturaleza de los dragones:

“The dragons! The dragons are avaricious, insatiable, treacherous; without pity, without remorse. But are they evil? Who am I, to judge the acts of dragons?… They are wiser than men are. It is with them as with dreams, Arren. We men dream dreams, we work magic, we do good, we do evil. The dragons do not dream. They are dreams. They do not work magic: it is their substance, their being. They do not do; they are.”

Los dragones son más sabios pero eso no remueve en ellos su avaricia. Son una extensión de nuestros sueños de poder, su carne es fantasía misma, son justicia y maravilla.

J. R. R. Tolkien tiene un increible ensayo On Faerie Stories donde describe la finalidad de fantasía. LeGuin toca una nota similar. Soñamos porque hay insatisfacción en nuestra alma. Dragones y hadas son encanto, prima materia del mundo. Pero nosotros somos distintos, pues hay un discurso con el mundo. No somos sueños, sino que requerimos substancia, vivimos y morimos. En nuestro corazón hay una terrible tristeza. La adquisición de poder es tal vez una muralla contra la realidad de nuestra mortalidad.

El segundo libro, Las tumbas de Atuan es maravilloso, la siguiente conversación se ha cementado en mi memoria:

“Did you truly think them dead? You know better in your heart. They do not die. They are dark and undying, and they hate the light: the brief, bright light of our mortality. They are immortal, but they are not gods. They never were. They are not worth the worship of any human soul.”

She listened, her eyes heavy, her gaze fixed on the flickering lantern.

“What have they ever given you, Tenar?”

“Nothing,” she whispered.

“They have nothing to give. They have no power of making. All their power is to darken and destroy. They cannot leave this place; they are this place; and it should be left to them. They should not be denied nor forgotten, but neither should they be worshiped. The Earth is beautiful, and bright, and kindly, but that is not all. The Earth is also terrible, and dark, and cruel. The rabbit shrieks dying in the green meadows. The mountains clench their great hands full of hidden fire. There are sharks in the sea, and there is cruelty in men’s eyes. And where men worship these things and abase themselves before them, there evil breeds; there places are made in the world where darkness gathers, places given over wholly to the Ones whom we call Nameless, the ancient and holy Powers of the Earth before the Light, the powers of the dark, of ruin, of madness… I think they drove your priestess Kossil mad a long time ago; I think she has prowled these caverns as she prowls the labyrinth of her own self, and now she cannot see the daylight any more. She tells you that the Nameless Ones are dead; only a lost soul, lost to truth, could believe that. They exist. But they are not your Masters. They never were. You are free, Tenar. You were taught to be a slave, but you have broken free.”

En el mundo hay entidades, instituciones, ideas, metaforas, luces, sombras, pero LeGuin nos invita a reconocer pero no a venerar. Es una invitación hacía la aceptación y después la reflexión. Incluso sí estos poderes han reinado sobre nuestras vidas, algunos no tienen la capacidad de crear, tal vez sea mejor entregarlos al tiempo y la ruina tenga la última palabra sobre sí deben permanecer o ceder su lugar a alguien más. Esto resuena con la idea de que el arco-íris es una composición de colores. Este dialogo me recuerda a la frase: “Antes de maldecir a la oscuridad es preferible encender una vela”.

Tal vez el cuarto libro sea mi favorito. Tehanu es la exploración de LeGuin de aquellas aguas ignoradas por los marineros, pero resuena mucho conmigo, de alguna manera que no termino de comprender y que tampoco puedo contar…